21/04/2022
Desde marzo de 2020 en adelante, muchos se animaron a postular que la situación sanitaria iba a transformar el vinculo social. Es decir, se creía que las personas serían más comprensivas con las diferentes realidades cotidianas y se pondría el foco en mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables. Sin embargo, el tiempo pasó, la Covid-19 comenzó a ser controlada y las distancias volvieron a marcarse. A pesar de ello, existen ciertos grupos que rompen con esa lógica para mejorar el pasar de las personas.
En septiembre del catastrófico 2020, en la zona sur del conurbano, Lucas Caraffa, Ticiana Caraffa, Julia Kwasnycia, Ignacio Fernández y Lara García se juntaron ante la necesidad de construir un espacio solidario que atienda las necesidades locales. Al ser de Lomas de Zamora, comenzaron a desarrollar recorridas diarias para dar una respuesta a personas en situación de calle. Así, le dieron vida a Deshoras Sur, una organización que creció y amplió sus causas.

Uno de los principales puntos cuando uno observa la incansable labor de los movimientos tiende a centrarse en cómo sustentan las acciones. Si bien ciertas veces existen apoyos de organismos superiores, el caso de Deshoras Sur demuestra una entrega entrañable por la vocación. "No tenemos ninguna ayuda de Municipios, ni un político detrás. Nos sustentamos con donaciones de dinero y materiales. Intentamos ser transparentes en la comunicación de redes sociales. Es plata usada para comprar alimentos o tenedores y bandejas", comenzó a relatar Micaela Gazzola, la Secretaria General.
A su vez, lo interesante nace desde el crecimiento propio de la agrupación juvenil. En los inicios fueron cinco los creadores, pero en la actualidad tuvieron un incremento exponencial. "Tenemos entre 40 y 50 voluntarios que se unieron. Se pueden sumar a las recorridas, cocinar, dando apoyo escolar, aportando económicamente", reconoció Micaela dando cuenta de las nuevas condiciones.

Lo causa, que comenzó detrás de las personas en situación de calle, se fue ampliando con las nuevas perspectivas. Así, Micaela, quien es oriunda de Lanús, decidió sumarse y acompañar el proyecto. "Todo fue creciendo. Ahora tenemos siete directivos y cinco comisiones de desarrollo: ecología, salud, género, educación y redes. La idea no es sólo ser un espacio asistencialista, sino abarcar ejes que como jóvenes nos interesan".
Al nutrirse del aporte de diversas personas, Deshoras culminó generando un espacio de conversación entre jóvenes del sur con ciertas perspectivas sobre la realidad. No obstante, el objetivo central concentra en las recorridas semanales en la Plaza Grigera de Lomas, donde se entregan platos de comida y ropa. Además, sábado por medio realizan un apoyo escolar en Villa Fiorito. Así, consiguen encaminar a todos los participantes dentro del mismo objetivo.

Un espacio de construcción por la mirada de cada uno, pero con un claro objetivo. "Las comisiones se encargan de proponer diferentes actividades. Generalmente aprobamos todas y se llevan a cabo. La idea es unirnos un espacio para los jóvenes. Tenemos chicos que militan como libertarios, otros en la UCR, algunos en el peronismo, pero en Deshoras no hacemos campañas partidarias y eso nos diferencia de otras organizaciones", relató Micaela.
Al escuchar las historias que tienen para contar en Deshoras Sur en estos casi dos años de vida, evidentemente refleja una situación de suma necesidad en la zona. Alimentos, techos, cama, casas o falta de útiles son algunos de los tantos problemas que abordan a diario. "Estamos repartiendo entre 50 y 55 viandas en una hora y media. Es un montón la gente en situación de vulnerabilidad. La gente quiere salir de esa situación".

En ese sentido, la filosofía de la organización se concentra en dar respuesta a todas las problemáticas. "Ofrecemos hacerles currículum. Nos dan los datos, lo armamos y lo imprimimos. Tuvimos un caso de un chico de 24 años que vivía en la calle. Le hicimos el archivo, lo presentó y consiguió laburo. Ahora alquila un departamento y nos da una mano con donaciones", destacó.
Asimismo, el trabajo no se limita territorialmente, sino que atiente a cada pedido social. "Hace tres semanas una mujer nos escribió porque tenía a su hija con leucemia en el Garrahan. Le podían dar el alta pero ellas no tenían camas para seguir el tratamiento en su casa. En dos días conseguimos camas y frazadas. Les pagamos el flete y demás. Cuando nos necesitan ahí estamos".
A pesar de estar asentados en el territorio y generar mejores situaciones para los vecinos de la zona, Deshoras no tiene ningún espacio físico propio. Para realizar campañas, como donación de sangre o formación en RCP, deben pedir prestados algunos sitios. Por ello, el próximo objetivo será intentar crecer en ese aspecto. "Actualmente estamos buscando un bar o centro cultural que nos de un espacio para las reuniones, las capacitaciones. Necesitamos tener un lugar", comentó Micaela.
Micaela está segura en la difusión del trabajo realizado por Deshoras. Busca mayor crecimiento para seguir aportando cosas positivas a la comunidad. Mientras continúa su carrera universitaria de psicología, demuestra que la vocación personal la llevó a esta experiencia. Cuenta que ese es el lema máximo. Llegan todos los que buscan aportar y no importa tener un estudio relacionado al desarrollo social.

"No cobramos un sueldo por hacer eso. Lo hago porque quiero ayudar al otro. Así me voy a dormir con el corazón tranquilo. Obvio que tenemos un montón de problemas, pero las ganas llevan a que todos empujemos para adelante. Armamos reuniones cada día de 22 a 24 para seguir creciendo, es el momento en que podemos estar todos", cerró.
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