04/04/2022
Hija del deporte, porque sus padres son profesores de educación física, Berenice Frelier siempre estuvo detrás de cualquier actividad lúdica que se le podía presentar. Sin embargo, fue en el colegio donde se encontró con su máxima pasión. Una práctica en sexto grado de primaria le despertó un profundo amor por el handball y ahí comenzó su camino de cara al gran éxito del seleccionado nacional junior.
"Les dije a mis papás que quería jugar al handball y empezaron a buscarme club. Les recomendaron el alemán de Quilmes (Asociación Alemana de Cultura Física de Quilmes) y fui ahí", comentó acerca de sus inicios. Un deporte con mucha historia, veloz, atractivo e interesante se volvió el eje central de su vida. "Me cautivó la dinámica. Que se pueda hacer tantas cosas en tan pocos segundos", completó.

El juego de todo o toda aficionada está estrechamente ligado al divertimento que hay detrás de una práctica deportiva. No obstante, los entrenamientos diarios se vuelven más exigentes cuando uno crece en edad. En ese caso, comienzan a presentarse diversos objetivos y nuevos caminos por donde transitar dentro de la pasión deportiva. Eso mismo le ocurrió a Berenice, quien lo toma como su profesión.
"Cuando empecé a entrenar con la Selección Argentina a los 14 años en categoría menor, lo tomé de otra manera. El hecho de tener tanta carga de entrenamientos hizo que me gustará cada vez más. Sabía que si quería mejorar y tomarlo como profesión tenía que entrenar", cuenta demostrando su autoexigencia que la llevó a crecer y ganar un protagonismo importante.

Hay una cantidad importante de deportes que en Argentina continúan siendo amateurs o, en muchos casos, es muy exigente las marcas personales que deben lograr los atletas para conseguir la beca de "profesionalismo". En handball es uno de esos casos. "Es complicado. Tenes que acompañar la carga de entrenamiento con los estudios y, si sos mayor, con el trabajo. Tener la oportunidad de irme a jugar a Europa es una gran ventaja y ayuda muchísimo".
El seleccionado albiceleste brilló en el Cenard. De punta a punta reinó en la competencia. Venció a Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay para quedarse con el Torneo Sur-Centro de manera contundente. "La verdad que haber conseguido el título Panamericano Junior significa un montón. A pesar de habernos perdido un Panamericano y un Mundial Juvenil no dejamos de entrenar y eso nos permitió consagrarnos", destacó Berenice.
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Tal fue el ritmo arrollador de Argentina que el título lo conquistó antes de disputar el último partido. Sin posibilidades matemáticas de sus seguidores, el equipo de Hernán Siso salió al encuentro final con mucha tranquilidad. Esa sensación de liberación que cuenta Berenice se vio en el juego colectivo e individual, ya que la quilmeña terminó siendo la goleadora del partido. "Nos ayudó para no tener muchos nervios en el último partido. Estos torneos te dan un balance. Mejoré muchísimo en defensa y en ataque".

El representativo aprovechó la localía para muchos aspectos. Ver rivales, recibir el aliento incesante en cada partido y poder descontracturar con la familia. "Lo más lindo es venir a la Argentina. Estar con mi familia y amigas y haciendo lo que me gusta en Buenos Aires es un sueño hecho realidad".
El claro objetivo de Berenice pasa por su incansable deseo de mejorar como profesional. Los pasas que ha dado fueron siempre buscando un progreso deportivo y personal. "Nos vamos a preparar para el Mundial Junior. Es una gran oportunidad porque varias de esta camada no tuvimos la oportunidad de jugarlo. Me gustaría subirme más la vara. Cuando comencé a representar a Argentina quería irme a jugar afuera".
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Ese cambio bruzo lo realizó con mucho entusiasmo durante la pandemia. Sin dudarlo, llegó una propuesta desde Europa, Club Balonmano Benidorm, y la atendió con la responsabilidad que se merece. Fui directamente a España. Al principio cuesta. Extrañas, pero con el celular se hace más ameno", destaca quien ya se encuentra asentada en el viejo continente.

Había comenzado el profesorado de Educación Física en Avellaneda, pero debió dejarlo. En España continuó un estudio de nivel superior vinculado al deporte y a sus 19 años anunció: "Mi sueño es ser campeona Mundial o de un Juego Olímpico con la Selección Argentina. También competir al más alto nivel, ya sea jugando una Champions o Copa de Europa".
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