06/06/2022
El fútbol es un espacio cultural de expresión para muchísimas personas. En Argentina es un punto de reunión donde confluyen diferentes realidades sociales, económicas, políticas y culturales. A pesar de las diferencias, la pasión detrás del balón pie hermana a millones en todo el país. Así, en el último tiempo dejó aún más en evidencia algunas expresiones arcaicas. En su esencia, el deporte es para quien quiere disfrutarlo y no hace diferencias de género.
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Valentina Bosio tiene 22 años y hace tiempo porta la camiseta 9 de Banfield. Como muchas mujeres, fue parte del impulso social para conquistar nuevos espacios y, así, lograr ganar nuevos derechos deportivos. El fútbol femenino en Argentina comenzó a profesionalizarse desde marzo de 2019, aunque aún quedan muchísimas áreas por abordar. Entre ellas, el ascenso, lugar que ocupa hoy el Taladro.

El impulso de las jugadoras hizo posible el gran cambio. Por ello, el mismo empeño colectivo las hermana para mantener vivos los reclamos de igualdad deportiva y social. "Faltan muchas cosas por hacer. Los contratos y muchos clubes necesitan espacios para poder entrenar. De a poco va cambiando todo. Igualmente, para seguir mejorando tenemos que seguir esforzándonos para eso", comentó Valentina.
Sin embargo, para establecerse como una vocera con peso significativo respecto de la visión juvenil de las mujeres que vienen gestando el crecimiento del fútbol femenino, primero debió atravesar una situación bien diferente. Por ejemplo, entrenar con chicos. "Empecé a jugar a los 13 años con mis amigos en cancha de cinco", comentó sobre sus primeros pasos detrás de la redonda.
Rápidamente, el atractivo del deporte más popular del mundo la cautivó hasta lo más profundo de su ser. Así, se animó a dar un paso totalmente atípico para muchas jugadoras. "Seguí jugando con los amigos de mi papá a veces en cancha de once y otras en fútbol cinco". Con el respaldo familiar, desde chica no sólo destacaba por su talento y empeño, sino que rompía ciertos estándares establecidos.
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A sus 22 años afirma que todo sucedió de forma natural. "Nunca pensé que podía llegar a ser jugadora o, mejor dicho, jugadora profesional. Las cosas cambiaron a lo largo del tiempo y eso me dio y nos dio la oportunidad a muchas de nosotras", relató. El caldo de cultivo para la profesionalización del fútbol femenino estaba bien latente viviendo en historias como las de Valentina. Por eso no sorprende el gran impacto que ha tenido en los últimos años.

En las últimas definiciones debieron seguir luchando para conseguir jugar en los estadios de los clubes. Asimismo, lograr que abran las puertas para poder competir con público, como cualquier encuentro de fútbol masculino. De esa manera, consiguieron llevar más de 10 mil personas a la cancha de Quilmes en una etapa definitoria de la primera división y mostrar que hay muchos adeptos detrás.
En conjunto consiguieron abrir nuevas puertas, nuevas competencias, nuevos estadio y un respaldo social para torcer la voluntad dirigencial. Por ello, continúan unidas para pedir contra la violencia hacia la jugadoras. Días atrás se movilizaron para pedir la destitución del Coordinador de Defensa y Justicia, Diego Guacci, acusado de acoso sexual.
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"Hay mucha solidaridad entre las compañeras. Entre clubes y clubes nos apoyamos mucho y eso ayuda al crecimiento de la disciplina en todos los aspectos", relató sobre el contacto extradeportivo entre toda la comunidad de fútbol femenino.
En los últimos años Banfield se transformó en una institución histórica. Lucía Barbuto se convirtió en la primera Presidenta mujer de un club de primera división del fútbol argentino. Si bien su mandato ya culminó, es un hecho sin precedentes hasta el momento. De igual manera, la jugadoras del plantel encontraron un lindo espacio para desarrollarse y crecer.

"Banfield es mi segunda casa, ya todas las personas de ahí se convirtieron prácticamente en mi familia. Todos apuntamos para el mismo objetivo. Se dio la casualidad que mi papá me haya llevado a probar ahí", contó Valentina sobre su llegada al club del sur del conurbano bonaerense.
Está claro que su talento quedó en evidencia en el ascenso del fútbol femenino. Banfield logró meterse entre los 12 equipos que pelearan por subir a la máxima categoría y Valentina podría soñar con algo aún más grande. No obstante, sus deseos cercanos están bien claros."Tengo un objetivo en la cabeza y es ascender con Banfield. Para este año me gustaría ir paso a paso. Me gusta ser así y no comerme la cabeza con el futuro. Tener el presente y estar al 100% con lo que quiero lograr ahora"
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