20/04/2022

Exclusivo

“Manitos que ayudan”: un espacio formados por vecinos con corazones solidarios


El espacio se aboca a ayudar a personas que estén pasando por una mala situación. A través de donativos y mucho esfuerzo buscan que los vecinos puedan tener una vida mejor.





“Me dedico hace mucho años al trabajo social, es algo que me gusta desde siempre  que lo hice en lugares prestados dentro de Lomas de Zamora”, comentó  Gustavo Villanueva miembro del espacio. El mismo, se ubica sobre la calle San Juan al 800, en Temperley y comenzó a funcionar en 2017, donde alrededor de 76 chicos podían acceder a una merienda.





“Manitos que ayudan”, en esos momentos no trabajan enfocados en la asistencia alimentaria de los vecinos, aunque con el correr de los años y tras la pandemia esto cambió. Dado que, actualmente no solo asisten a familias o vecinos de Lomas de Zamora, sino que también comenzaron a  ayudar a personas de los distritos cercanos.





LEER MÁS: Robo y vandalismo en una escuela de Lanús





“Nosotros nos ubicamos de la vereda de Lomas de Zamora, pero asistimos a personas de Almirante Brown, Rafael Calzada, Quilmes, Lanús  e incluso como contamos con un espacio de ortopedia hemos recibido personas de José C Paz e incluso enviamos cosas a las provincias como Entre Ríos”, detalló Villanueva.





Un espacio solidario de Lomas de Zamora.




Asimismo, el foco de asistencia por parte de este espacio se maneja respecto a las donaciones, que reciben por parte de los vecinos.  “Durante los días sábados  y lunes tenemos actividades como meriendas, también recibimos donativos por parte de la administración local, aunque la gente con corazones solidarios,  es algo de lo que no nos podemos quejar”, detalló.





Un espacio con muchos proyectos





En el lugar trabajan  a diario Gustavo y su colega Analía Coria, aunque por otro lado reciben ayuda de 50 colaboradores, quienes se organizan para que este edificio continúe trabajando y aportando bienestar a la comunidad.  “El espacio está organizado y nadie cobra por trabajar acá,  es un espacio creado por nosotros,  donde se trabaja a pulmón y de corazón”, comentó Gustavo y añadió: “Acá la plata la ponemos nosotros para cubrir los gatos”.





Gracias a este lugar mucha gente no la paso mal en la pandemia.




Sus organizadores y colaboradores esperan que el espacio empiece a funcionar como un centro cultural, y que a su vez cuenta con el reconocimiento local. “El espacio estaba previsto para que  funcione como un centro cultural, pero con la llegada de la pandemia, la gente necesitaba un lugar donde comer así que tuvimos que amoldarnos a esas necesidades”.





LEER MÁS: Se levantó el paro de colectivos en el Conurbano





Durante el confinamiento, el espacio siguió funcionando para ayudar a los vecinos, donde llegaban a preparar 300 viandas de alimentos para entregar en el lugar y hasta para llevarlas a domicilio. Puesto que Gustavo hace más de 24 años que está dentro de esta movida solidaria y según él, lo hace porque lo siente y significa un aporte social enorme.





Algunas de sus labores solidarias





“Nosotros también trabajamos con lo que tiene que ver con cuestiones relacionadas a las ortopedias e incluso ayudamos con medicamentos  ortopédicos que son muy caros y difíciles de conseguir”, manifestó y denunció: “Todo el mundo sabe que lo que es Pami y las obras sociales, son un desastres entre la atención, la demora de las entregas de las sillas, medicamentos, la demora de los trámites; entonces nosotros nos encargamos de hacer ese trabajo que ellos no hacen”.





El espacio agradece la ayuda de los vecinos que colaboran con donativos.




Ante esto Villanueva, aseguró que en esos casos donde las obras sociales se demoran en la entrega de estas ayudas técnicas. “Hay muchas personas que no pueden esperar seis a diez años para recibir una silla, en nuestro caso  conocemos chicos que tiene parálisis cerebral que las necesitan”, explicó y detalló: “Necesitan sillas posturales que son muy especiales y la demanda al ser tan alta que los entes que deberían hacerse cargo de esto no lo hacen, es por eso que nos encargamos nosotros”.





LEER MÁS: Casi dos millones de bonaerenses completaron el censo digital





Por otro lado, el espacio integra la mesa de seguridad barrial número 1, de San José donde se articulan con el tema de la seguridad. Mientras tanto, siguen sumando proyectos donde en el centro funcionen pequeños espacios, donde puedan darles clases a los chicos ya sean de apoyo escolar o de actividades que quieran hacer. “Apuntamos a que puedan dictarse clases de inglés, de pintura de uñas, también tememos operativo lo que es una peluquería donde se corta el pelo gratis”, explicó.





Manos que buscan mejorar la vida de los vecinos





 Si bien, el comedor – merendero, comenzó a funcionar durante la pandemia, pero el sueño de Gustavo y sus colaboradores  es que los chicos puedan comer en sus casas. “Los chicos tienen que recibir educación, aprender a hacer cosas, tener la mente preparada para el futuro y lo que quieran hacer”, manifestó.





LEER MÁS: El mundo del espectáculo de duelo por la muerte de Hilda Bernald





Buscan personas que donen sillas de rueda en cualquier estado.




Cabe señalar que, el Centro sigue recibiendo el apoyo y la ayuda de los residentes, quienes siempre aportan con lo poco que pueden. “A nosotros nos sirve de todo, ya sea un paquete de media, cacao en polvo, leche en polvo, ropa, útiles y todo lo que puedan donar nos viene excelente”, expresó.





Entre las demandas que necesita el espacio, son: pollo, carne, verduras, frutas, leche en polvo, cacao  e inclusos sillas de ruedas rotas. Es por eso que, quienes quieran donar o aportar al espacio, los vecinos pueden acercarse a la calle San Juan al 813, San José, Temperley.


COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Nacionales

1 de mayo de 2026

Nacionales

La inflación de abril superaría el 2,5%: el alivio no llega al bolsillo

Tras el salto registrado en marzo, las estimaciones privadas marcan un leve retroceso en el índice general. Aun así, el ritmo de aumentos continúa elevado, con presión en transporte, servicios y ropa, mientras alimentos muestran menor incidencia en el promedio.

Ahora mismo

Subscribite para recibir todas nuestras novedades